¿Tú no tienes nada?

Tengo, tengo, tengo
tú no tienes nada

Canción infantil

Tengo una tutoría que me agota y  absorbe toda la energía. Tengo dos hijos adolescentes con todo lo que eso conlleva, uno de ellos que, además,  ha sufrido acoso durante un par de años. Tengo la angustia del no saber, de la espera, del a ver cómo viene, del qué no le hagan más daño. Tengo a  mi pareja,  casi siempre ausente con el que últimamente hay poco en común, puede que incluso nada. Tengo urticaria (pasajera, espero)  por estrés y  pastillas para dormir. Tengo rabia por el mundo, por la frustración, por la injusticia. Tengo pocas ganas. Tengo demasiadas cosas en la cabeza como para que me preocupe lo que piense de mí en una red social alguien que no me conoce. Tengo miedo, cansancio, tristeza. Tengo un agujero negro en el que me estoy metiendo y del que ya sé cuánto cuesta salir. Tengo. Pero también tengo (o retengo) el amarillo de los árboles en  otoño, el cariño de mis hijos, mis amigos que me aguantan, tengo algo que surge de vez en cuando y recuerda a lo que fue y ya no es, tengo los libros, la música, a algunos de mis compañeros de trabajo, los momentos buenos con mis alumnos, tengo el arte, los recuerdos, tengo miguitas de optimismo que me permiten ver lo esencial, lo positivo. Tengo el mar y el silencio. Tengo mil cosas a las que aferrarme, aunque a veces, como ahora,  crea que no las tengo. 




5 comentarios:

  1. Hay tutorías que nos exprimen tanto que tiraríamos la toalla, pero nos afecta. No podemos estar siempre al 100%, somos personas y tenemos una vida donde están los hijos y sus problemas. Hay que seguir adelante, Hécuba, intentar salir cuanto antes de ese agujero negro. Es fácil decirlo desde la distancia, pero quédate con lo bueno, con esas cosas que te hacen sentir bien.
    Desde aquí solo puedo enviarte un fuerte abrazo y mucho ánimo.

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  2. Leo y me parece terrible. Me reconozco y por eso te entiendo. Nada de lo que diga será útil. Supongo que en la lucidez que nos permite este tsunami sabes qué es lo importante y qué es algo menos importante. Un abrazo, Hécuba.

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  3. A veces me tomo los palos que nos vienen dados (no concretaré) como esa tormenta que te pilla en descampado y ante la que sólo cabe aligerar el paso y subirse las solapas de la chaqueta. Pasará.

    Otras veces no es cuestión de aguantar y agarro al toro por los cuernos, lo volteo, le enseño los dientes, doy un cuartelazo y me cago en el padre putativo de los pitufos.

    Que no te achante nadie, Hécuba, apóyate en tus amigos y aquí tienes uno.

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  4. Estoy segura Hécuba que estás haciendo un buen trabajo con tus hijos. Los quieres, les escuchas y los ayudas; sus problemas de hoy les harán fuertes mañana. Tu pareja aún está ahí no? 😊Seguro que es por algo, y a los demás que les den, no dejes que el otoño te devore!!🍂🍂🍁🍁😘

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