Nuevos vuelos.

Me gusta escribir porque, como dice Murakami, me ayuda a entender el mundo. También me hace ver las cosas en perspectiva y soltar lastre. A veces, solo persigo una finalidad estética: jugar con las palabras y las imágenes; otras, creo un mundo con el que provocar sensaciones, da igual lo que sea mientras no sea indiferencia. Me gusta escribir al aire, dejar rastros de mí en las letras, no dirigirme a nadie en concreto. La magia de que nada sea lo que parece o que sí lo sea, pero que solo yo lo sepa. Nunca he pensado que lo hiciera bien, soy incapaz de inventarme historias, pero desde niña lo siento como una necesidad, algo bulle en mi interior y necesita salir a la superficie. Es como volar. Por eso escribo.



Cúrame tiempo

Hopper.

Nadie dijo que empezar de cero iba a ser fácil. Mudarme a una casa nueva, que de momento no consigo hacer mía. Echar de menos los instantes felices, que los hubo. Sentirme sola de vez en cuando, sola de otra manera. Pensar si habré hecho lo correcto: por él, por mí, por mis hijos. Nadie dijo que iba a ser fácil. Tan solo necesito tiempo para encontrarme de nuevo.

I'm pulling out of here to win

Tú no lo sabes, pero escucharte me da vida.

Introspección

Me gusta esta semana de vacaciones porque es una semana que la dedico a mí. No tengo celebraciones, ni compromisos sociales, no tengo playa ni cervezas compartidas. Tengo lectura, alguna serie, redes sociales, paseos, descanso. Momentos de introspección. No me hace falta mucho más.


Los días iguales

Soy una montaña rusa. Desde siempre. Esta semana he pasado de una felicidad extrema a una tristeza profunda. Luego viene un día gris marengo lleno de calma. Más tarde, la indiferencia. Y otra vez, vuelta a empezar.


Yoriyasu Masuda. Caos.

El paisaje a la derecha.

Well, some guys they just give up living
and start dying little by little, piece by piece.
Some guys come home from work and wash up
and go racing in the street.

Racing in the street
Bruce Springsteen








El poema es de Isabel Bono.
Ella escribe mucho mejor que yo.
Y la foto que nunca enmarcaré, mía.

Ya ves.

Ya ves,
y yo sigo pensando en ti.

Pablo Milanés.

Hace tiempo me compré este libro de Cortázar y hoy, por esas cosas que tiene la vida y que uno nunca sabe muy bien, me he acordado de este poema.




Coney Island Baby

Coneyislandbaby
when you are all alone and lonely in your midnight hour
and you find that your soul has been up for sale
and you are getting to think about all the things that you done
and you are getting to hate just about everything

Coney Island baby
Lou Reed

Supongo que lo he contado alguna vez porque es de esas cosas que me acompañan desde que era niña, pero ya no me acuerdo de todo lo que he ido escribiendo por aquí a lo largo de los últimos diez u once años y aparte de que borré la mayoría, tampoco me apetece volver a leerme para saber. Si me repito, lo siento. No creo que importe demasiado. 

Todo empezó con una peli: The warriors, Los amos de la noche,  en castellano y esas ganas de llegar a su territorio para poder estar en paz. Había una escena con una banda que iba en patines, que veía una y otra vez. Hay algo en los patines. Siempre, desde niña. Hay algo en Coney Island, una especie de decadencia, que me hacía querer estar allí.  

Cuando fui a Nueva York no me lo pensé. Coger el metro desde Manhattan, pasear por la playa, entrar al acuario, sacar fotos de la noria, estar en Coney Island, por fin. Cuando volvía al hotel, el metro se estropeó y estuvo parado durante más de una hora. Siempre recuerdo esa hora en el metro como si fuese una escena de la película pero conmigo de protagonista. El calor, las luces apagándose y encendiéndose y el sonido de unos patines deslizándose por el andén.