Irremediablemente

Hace un par de días acabé Camille de Pierre Lemaitre, un autor que siempre me sorprende por los giros que da a sus historias. El protagonista de la serie, Camille Verhoeven tiene algo indefinible que resulta atractivo. Es curioso esto de la atracción. Cuando leemos nos hacemos una idea mental de cómo es la persona o el personaje, yo me imagino a Camille, pero no físicamente, me imagino su manera de ser por su forma de actuar, por lo que piensa, por sus palabras y me siento irremediablemente atraída.

Ayer N preguntó si nos resultaba atractivo un determinado músico famoso. Yo le dije que a mí no. Lo miro, miro sus fotos y no me dice nada. A ella no le gusta ni de cara ni de cuerpo, pero hay algo en él que le pone. Pienso en los ojos de Gene Hackman cuando sonríe, en Bryan Cranston, en  Kevin Spacey,  hombres que me parecen atractivos por algo que no sé expresar, por algunos de sus gestos. Pienso en hombres que me atraen por la forma en la que escriben, en la que hablan, por la forma en que te miran (y es que hay miradas que te hacen tambalear  y perder la noción espacio-tiempo e incluso más).

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