Me sobran los motivos

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.

Hacía tiempo que no escuchaba a Sabina, quizá desde la última vez que fui a uno de sus conciertos. La semana pasada volví otra vez a él, quién sabe por qué. A veces hay canciones en bucle, artistas que escucho mil veces seguidas y luego los dejo abandonados en un pendrive o en el spotify a la espera de que me vuelvan las ganas. La semana pasada le tocó a él y cosas de la casualidad o no, me he enterado de que viene en octubre.

Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.


Sabina. Calle Melancolía





 

3 comentarios:

  1. Me gusta Sabina porque es su boca oigo partes de mi vida.

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  2. A mí también me gusta, por las letras especialmente.

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    1. Me gustó saber el proceso de composición de las letras de sus canciones. Lo cuenta de forma muy divertida Benjamín Prado. Que para sacarle de su estado depresivo se lo llevó a Praga y se pasaron las madrugadas a base de whisky peleando duramente por cada palabra que se añadía.

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