And the stars look very different today

No sé cuándo me empezó a gustar Bowie, aunque sí sé por qué. Por alguna razón de la que ahora no logro acordarme, un chico de mi pueblo me dejó todos sus discos. Eran nueve o diez, todos con títulos que me parecieron llamativos y originales. No sé si fue la historia de Space Oddity o El hombre que vendió el mundo o la película de Yo, Cristina F, que vi en un cine de mala muerte, lo cierto es que desde entonces, y era una niña, me ha acompañado siempre de una forma u otra. 

Es curioso, si tuviese que elegir una canción no sabría exactamente cuál porque hay tantas, son tantas. Cada una con su recuerdo, su espacio, su momento. Pero Bowie no me gusta solo por su música. Él tiene un poco de culpa de que el idioma inglés me apasione: la ch en el arch de Los Bewlay Brothers, el fish de The Port of Amsterdam, el out of the blue de Ashes to Ashes. La pronunciación, la fuerza que le imprimía a cada palabra, su personalidad. Ground control to Major Tom. Las historias.

Hoy he leído en la página de la BBC que, según Tony Visconti,  la muerte de Bowie no ha sido muy diferente de su vida: una obra de arte. Quedémonos entonces con el arte.



4 comentarios:

  1. Grabando el otro día el programa, me pasó lo que no me pasó el día de su muerte, me rompí

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    1. A mí me gustaba bastante y es de esos que te acompañan durante toda la vida, así que su muerte sí que me ha tocado un poco. Curiosamente más que la de Lou Reed.

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  2. No se si lo has escuchado(si no ya estás tardando,jejeje)
    Yo empecé a escuchar a Bowie desde mis comienzos musicales, porque en la primera mitad de los 80 era un tío omnipresente y, aunque me hice fan unos años más tarde, cuando fui descubriendo la música de los 70, entre los grandes de esa época esta él. Y si, a mi también me ha afectado más la muerte de Bowie, quizá también por inesperada

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