Virando

Hacía tiempo que no aparecía por aquí en forma de letras y quizá haya sido Isabel contándome o esa felicidad inmensa que se me ha instalado hoy en el cuerpo, porque es uno de esos días en los que, sin saber por qué, la vida me envuelve y me electriza de tal manera que soy incapaz de dejar de sonreír. 
Acabo de terminar un libro de Isabel Allende, que me ha dejado reflexionando, no solo sobre el abuso de poder y el exilio, sino también sobre los prejuicios que hacen que a veces descartemos autores solamente por ser quienes son. Me ha pasado con Isabel (así, cercana, como si la conociese de toda la vida), de quien tan solo había leído la introducción a los cuentos de Eva Luna. Mira que me gusta esa introducción,  que la he leído tantas veces, la he desmenuzado con los ojos sin dejar una letra intacta, y aún así jamás me había decidido a ir más allá. La obligación relacionada con el trabajo es lo que tiene: a veces te lleva por caminos que no esperas, te hace elegir autores por los que jamás te habrías decidido o incluso te hace plantearte cambiar el rumbo de tu vida, no de una manera drástica, pero sí probando otras maneras, otros contenidos, otras asignaturas.


2 comentarios:

  1. Sólo he leído de Allende La casa de los espíritus, pese a que me encantó no he repetido, y no sé por qué, me pasa con los autores sudamericanos que necesito que el "cuerpo me los pida", quizá mañana mismo me pillo éste en la biblioteca, que parece que lo recomiendas, no?

    Un abrazo

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  2. Lo he tenido que leer un poco por obligación (bueno, del todo) y aunque me ha gustado, no sé si te lo recomendaría o no. La historia ambientada en el Chile de Pinochet es una historia interesante y a mí me ha hecho enterarme de cosas que desconocía. En general, me ha sorprendido bastante. A mis alumnos, sin embargo, no les ha gustado nada de nada.
    Besos :)

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