Por placer




Cierro los ojos y escucho. Creo que hasta puedo oler el momento. Soy capaz de respirar el verde de la hierba y de las hojas de los árboles que me llegaba por la ventana, el humo del tabaco que  se mezclaba con los folios y la tinta, la luz del flexo empeñándose en crear sombras. El verano cerca y esa sensación de calma. Wim Mertens y yo, siempre. Tú,  en el otro extremo, encerrado en tus propias letras, esperando a que yo fuese para pedirte un cigarro, sabiendo que nunca te pediría nada más.