Como ahora pienso

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo 

Es curioso esto de Internet. Escribo esta entrada y quizá hoy, o mañana o dentro de unos días me leas desde el otro lado de la pantalla. No sé si lo harás desde un móvil, desde la tablet o desde un ordenador. Puede que eches un vistazo desde el trabajo, desde casa o mientras esperas en la consulta de un dentista. Te imagino frunciendo el ceño porque algo no te gusta, o sonriendo por todo lo contrario. Tal vez  indiferente, pasando el tiempo sin más. Me dedicas unos segundos, unos minutos,  y luego vuelves a lo tuyo, a tus libros o a la tele, a tu familia y  a tus amigos, a tu gato, a tu pareja, a los bares o a los paseos, a tu música, a tus dibujos,  a lo que sea que haya a tu alrededor. Vivimos en mundos distintos, pero durante un instante estas letras nos acercan y formamos parte de lo mismo, algo que quizá no habría sido posible si no existiera Internet. A veces todo es tan extraño. No sé.  Igual en este momento estás ahí, al otro lado leyéndome mientras yo, en el mismo instante, estoy escribiendo estas palabras para ti.  

Jacinta Gil Roncalés. Relaciones

Hipotermia

Cuando termino una novela de Arnaldur Indridason de las que cuenta con el inspector Erlendur como protagonista siempre me queda una sensación extraña de tristeza, frío y gris. No  es una sensación desagradable, todo lo contrario, es una tristeza dulce, como el inspector Erlendur, que me provoca una ternura infinita por su humor melancólico, su franqueza,  su obsesión con las desapariciones y la dificultad que tiene muchas veces para relacionarse con los demás. Es un hombre que me gusta mucho, a pesar de que  piense que no  tenemos demasiado en común.








Carpe Diem

Puede que mañana sea lunes, pero de momento, no.



Meet me tonight

I wanna die with you in the street tonight
in an everlasting kiss
Bruce Springsteen

Me levanto con ganas de movimiento, de rockanroll, de velocidad, de ganas de comerme el mundo y de comerte a ti. Tengo un día de esos de terremoto interior en los que puedo hacer todo aquello que me proponga.  Quizá luego me desinfle, pero de momento me queda electricidad. Me pongo una falda corta, la sonrisa en la boca y a Bruce en el Spotify. 



Vampiros emocionales

I'll protect you from the hooded claw
keep the vampires from your door

The power of love
FGTH

Me pone muy nerviosa la gente que critica por criticar, sin saber,  la gente que extiende rumores e inventa cosas para que todo cuadre con su punto de vista, con su opinión, que suele ser negativa y está contra todo. Todo es malo, todo es horrible y critican y critican y critican y critican y mi cabeza explota. Criticar no es malo, claro que no. Ser negativo, de vez en cuando, tampoco. Pero el rumoreo y el no por sistema según de donde parta la propuesta me supera totalmente. Hay ocasiones en las que coincido con gente un poco así, gente  que critica y critica y critica, pero porque sí, sin saber de verdad, solo por el placer de hacerlo. Y me cansa, me agota, me consume toda la energía. Así que no. Como dijo el cuervo: nevermore.

Munch. Vampire.

The power of love. Frankie goes to Hollywood.



Misc

He encontrado todas las fotos que he ido subiendo a este blog desde que empecé. Creía que las había perdido, pero estaban agazapadas en una esquina, esperando su momento. Lo curioso es que todas son miniaturas y solo puedo recuperarlas con capturas de pantalla. Seguro que hay otra manera, pero me da bastante igual.  Cuando empecé todo esto tenía diez años menos y bastantes más ganas de cualquier cosa. Ha pasado tanto. Diez años son muchos años. Más ahora, claro, que se instalan muy dentro y pesan.






Ayer o quizá el miércoles estuve escuchando al Maquinista, un programa dedicado a canciones sobre trenes. Sonó Bruce, por supuesto. Downbownd train. Creo que es de las pocas canciones que me gustan del Born in the USA. Una canción con una letra triste. Como yo últimamente. Es curioso, me resulta mucho más fácil escribir cuando estoy triste. Supongo que es una forma de ahuyentar a los fantasmas. De tener perspectiva.

Tengo una facilidad increíble para alejarme, para desaparecer. Se lo dije a mis padres cuando volví de Estados Unidos. Me lo dije a mí una y otra vez. No quiero crear lazos nunca más. No lo he cumplido, aunque he dejado a mucha gente en el camino. Gente estupenda con la que tenía algo especial.  Soy una idiota. Siempre lo he sido. Hay cosas que no van a cambiar.




Empieza por hache

Ask me no questions and I'll tell you no fibs.
Oliver Goldsmith

Un verano, hace tiempo,  fui a un pueblo de Inglaterra cerca de Cambridge. Era un pueblo pequeño con muy pocos habitantes,  un río que lo atravesaba, la iglesia con su cementerio  y un pub estupendo: The Old Ferry Boat.  Fui quince días a casa de una profesora que me daba clases de inglés por la mañana y luego me dejaba estar a mi aire. Todos los días durante el desayuno, tenía que escuchar las noticias de la radio para luego debatir sobre ellas. También repasábamos algo de gramática, me enseñaba vocabulario y pulía mi pronunciación, dedicando especial atención a los sonidos que más nos cuestan a los que vivimos en España.  Hilda hit herself with a heavy hammer

El pueblo era pequeño y no había demasiado que hacer. A veces, cogía la bici y me iba a otro pueblo cercano, que tenía un par de tiendas y paseaba por allí; otras, me iba con mi profesora y sus amigos al pub a tomar unas pintas.   A mí me encantaba estar con ellos, personas bastantes años mayores que yo con tanto que ofrecer. Recuerdo a Kevin, de Londres, al que le hacía gracia que yo no pudiese soportar la cerveza a temperatura ambiente. Y a Mark, de quien me enamoré perdidamente, como solo te puedes enamorar con diecinueve  años en un pueblo en el que apenas hay cosas que hacer. 



Qué queréis que os diga. Mi debilidad siempre han sido los hombres artísticos o creativos, los que escriben, tocan un instrumento, componen o pintan. Los que me enseñan. Los que me sorprenden y me hacen ver cosas que yo sola no soy capaz de ver. Y allí estaba Mark. Veintipico años mayor que yo. Inteligente, culto, y que me trataba como una adulta, algo  a lo que no estaba acostumbrada.

Mark, entre otras cosas, tenía un grupo de música, componía y tocaba el piano. Una vez que fuimos a cenar  a su casa compuso una canción para mí. Así, muy de repente, muy rápido, improvisando.  Le gustaba el blues, el jazz y  el pomelo. A mí me gustaba escucharle hablar y contarme y mirarme a los ojos con sus ojos oscuros, me gustaba su madurez, su pasión, todo lo que le rodeaba, su música, su sensibilidad, su educación.

Pasaron los quince días y volví a casa. El amor se me pasó de golpe en la primera fiesta de verano a la que fui con mis amigos, en el primer día de playa, en la primera vez que vi a quienquiera que me gustase por aquél entonces. Meses más tarde recibí una carta desde Peshawar, Pakistán. Era de Mark. Me contaba que había ido por trabajo, me contaba mil cosas, era una carta larga que seguro tendré guardada y que descubriré de nuevo en alguna mudanza. Es curioso, no me acordaba de él, ni de Holywell, ni de nada hasta hoy que una sola letra del abecedario ha conseguido que, muchísimos años después,  me siente en una valla de madera junto a Mark en una noche estrellada. La memoria tiene estas cosas raras. 


Goya y

Ayer quedé con un amigo para que me diese unas entradas para San Mamés y luego, como tenía tiempo, decidí ir al Museo de Bellas Artes a ver la exposición sobre Goya. No es que sea un pintor que me guste especialmente, ni siquiera creo que hubiese ido en caso de no tener la necesidad de mantenerme ocupada mientras esperaba, pero resultó mejor de lo que yo esperaba. Prejuicios siempre.  Lo cierto es que Goya sigue sin entusiasmarme, pero descubrí otros pintores que me imrpesionaron bastante.

La gallina ciega. 

No saqué fotos. Era relativamente fácil, pero preferí no hacerlo. Sí que anoté varias cosas en un folleto que no sé muy bien si tenía que devolver o me lo podía quedar. Da igual, porque se ha quedado conmigo.

Vista del Arenal de Bilbao.

"Los retratos no me gustan. Las caras parecen máscaras, aunque hay ojos que penetran. Me quedo con el rosa de La gallinita ciega. El puente del canal de Madrid de Francisco Bayeau y Subías.  La luz, el color. Ascensión de un globo aerostático ante la corte de Carlos IV de Antonio Carnicero Mancio. Impresionantes los detalles. Para mirar durante horas. Vista del Arenal de Bilbao de Luis Paret y Alcázar. La belleza del pasiaje, las montañas".

El puente del canal de Madrid


Ascensión de un globo aerostático.