Luz


Aunque está siendo un julio extraño, sigue siendo julio.

Abril

Wendy?
Yes, Lisa
Is the water warm enough?
Yes, Lisa
Shall we begin?
Yes, Lisa

Computer blue
Prince

Prince no ha sido uno de mis cantantes favoritos, pero sí que ha formado parte de mi vida de alguna forma, especialmente el año que fui a Estados Unidos y los primeros de Universidad. Recuerdo ver Purple Rain con S en un cine de Bilbao, creo que era él el que quería verla y yo le acompañé y al final resultó que él se quedó dormido y yo la vi entera. Aparte de Purple rain, que tengo en vinilo, lo demás no me ha interesado mucho y ya cuando dejó de ser Prince le perdí la pista. Me viene a la cabeza una canción que solía poner en la cabina de música los domingos, cuando el bar estaba cerrado y no había nadie. Para hacer más llevadera aquella vuelta del fin de semana a los estudios, siempre que no estaba ocupada, me metía en aquella cabina con cientos de vinilos y según el día que tuviese pinchaba una cosa u otra. Sometimes it snows in April era de las canciones de estoy triste y quiero hundirme en mi tristeza. En esa canción Prince habla de la muerte de Tracy, se pregunta si algún día volverán a encontrarse y dice que a veces le gustaría que la vida nunca acabase. Pero acaba. Llega un día que, inevitablemente,  se acaba.

Sometimes it snows in April
Sometimes I feel so bad, so bad
Sometimes I wish that life was never ending,
But all good things, they say, never last

womaninapurplecoat.matisse


Postales

Please, send me a postcard
I collect them
The Silencers


En un momento de enajenación mental, rompí todas tus cartas. Rompí los sobres de azucarillo, las postales, los folios de colores,  las servilletas de bar con tus palabras. Rompí tus promesas, tus deseos, mis esperanzas. Rompí con todo lo que me ataba verbalmente a ti, con el vínculo, con el fino hilo de letras que nos unía. Pero a pesar del arrebato de locura, fui incapaz de romper tus dibujos porque habría sido como romper tu mirada.



Soothing

Una de las cosas que más me gusta cuando empieza el buen tiempo es el olor a hierba recién cortada. No sé muy bien qué es lo que tiene, pero me llena de paz y me relaja. Quizá sea el olor del verde que, como dice Kandinsky, relaja; quizá el murmullo de la segadora que parece una canción de cuna sin letra, un cuento leído bajito en la lejanía; quizá sea que asocio la combinación de las dos cosas con momentos positivos. De todas formas, da igual lo que quizá sea, lo que importa es que es.





De no saber

Entre mis habilidades no está la gente. No soy de esas personas que tienen la respuesta adecuada o que saben lo que decir en cada momento. Soy, más bien, de no tener gracia. Poco oportuna y nada ocurrente. Y no lo digo en plan autocompasión o para que alguien me diga qué va, porque estaría equivocado. Tengo otras habilidades y lo sé, pero la gente no es una de ellas.

Hoy me he encontrado un marcapáginas en uno de los libros que he sacado de la biblioteca. Es bonito y quizá debería devolverlo, pero el último préstamo del libro fue en el 2015, hace un año exactamente, y no creo que su dueño lo eche de menos. O quizás sí. Pero es algo que no sé si descubriré. Hoy estoy muy de no saber. De no estar. De no ser.



He empezado con el de Belén Gopegui, Deseo de ser punk. Me suena que ya lo había leído pero no recuerdo haberlo hecho. Cada vez me acuerdo menos de las cosas. Me cuesta retener o quiza es que no presto la debida atención. En la página 28 pone: «Hay una parte donde nunca nos abrazan. Aunque nos quieran muchísimo. Esa parte está ahí, esa pena. Y nadie llega a tocarla nunca.» Me gusta.  El otro que he sacado es de Nadine Gordimer y se titula El encuentro. No es que esté leyendo mucho, tampoco sé si importa o no que lea. Sigo estando de no saber.

Estos días me levanto feliz y a medida que pasa el día voy desintegrándome hasta llegar a un punto melancólico.  Creo que es por la primavera.