¿Tú no tienes nada?

Tengo, tengo, tengo
tú no tienes nada

Canción infantil

Tengo una tutoría que me agota y  absorbe toda la energía. Tengo dos hijos adolescentes con todo lo que eso conlleva, uno de ellos que, además,  ha sufrido acoso durante un par de años. Tengo la angustia del no saber, de la espera, del a ver cómo viene, del qué no le hagan más daño. Tengo a  mi pareja,  casi siempre ausente con el que últimamente hay poco en común, puede que incluso nada. Tengo urticaria (pasajera, espero)  por estrés y  pastillas para dormir. Tengo rabia por el mundo, por la frustración, por la injusticia. Tengo pocas ganas. Tengo demasiadas cosas en la cabeza como para que me preocupe lo que piense de mí en una red social alguien que no me conoce. Tengo miedo, cansancio, tristeza. Tengo un agujero negro en el que me estoy metiendo y del que ya sé cuánto cuesta salir. Tengo. Pero también tengo (o retengo) el amarillo de los árboles en  otoño, el cariño de mis hijos, mis amigos que me aguantan, tengo algo que surge de vez en cuando y recuerda a lo que fue y ya no es, tengo los libros, la música, a algunos de mis compañeros de trabajo, los momentos buenos con mis alumnos, tengo el arte, los recuerdos, tengo miguitas de optimismo que me permiten ver lo esencial, lo positivo. Tengo el mar y el silencio. Tengo mil cosas a las que aferrarme, aunque a veces, como ahora,  crea que no las tengo. 




Terapia

Itsasoari begire
izerrari begire

Gatibu

Creo que lo que me apetece en este momento exacto es sentarme en la arena de mi foto y mirar al mar, el reflejo de la luz en el agua, el brillo, la calma. Me apetece la soledad: no tener a nadie a mi alrededor, aislarme del mundo, encerrarme en una burbuja con el sonido de las olas, las gaviotas y la brisa en la cara y ya está. Creo que es lo que me apetece, pero no estoy segura, porque últimamente no estoy segura de nada. Siento estar tan distante, tan poco habladora, tan de mal humor permanente o yo que sé porque ya no sé, siento estar tan cansada, tan me pesa todo, tan insoportable en las relaciones, con las amistades, en mi trabajo, con y en mi vida en general. 


verano

Todo vuelve a comenzar

Parece que es definitivo:
se rompe todo y todo vuelve a comenzar.

Silvio Rodríguez


Mi padre solía inclinar la cabeza hacia la izquierda mientras conducía. Era un gesto que le caracterizaba muchísimo. Hoy, mientras iba al trabajo escuchando a Silvio, me he sorprendido a mí misma con la cabeza inclinada hacia el mismo lado. No he podido evitar sonreír. Ese simple gesto ha inundado el coche de dulzura. Es curioso, pero hace poco fui al médico y me preguntó cuándo había muerto mi padre. No tengo ni idea. Sé que día fue, recuerdo el momento exacto, la música que sonaba, pero no sé decir el año. Tampoco importa. 


Jacinta Gil Roncalés
Ausencia del padre.

Por ti

P.  llega a casa con un iphone y me quedo mirándola interrogante. Me dice que es de una amiga, que se lo han regalado por las notas, se lo ha dejado en no sé dónde y como vive cerca lo ha traído a casa para dárselo luego. Su amiga ha aprobado primero de bachillerato con cincos y seises, lo que es estupendo. Miro a mi hija y le digo que probablemente piense que yo soy una madre horrorosa, pero que algún día entenderá por qué hago las cosas que hago. Su respuesta me sorprende. Me dice que ya lo sabe, que está bien poner límites, que claro que le gustaría tener un iphone pero que lo entiende perfectamente. 

P. ha sacado un nueve con uno de media, que es una nota fantástica;  yo no le he regalado nada. Nunca lo hago. Mis dos hijos sacan muy buenas notas, siempre han sido de nueves y dieces, pero jamás les he dado nada por los resultados. Por supuesto, sacar buenas notas conlleva una serie de ventajas  y beneficios que no tendrían si no se esforzasen, pero no estoy muy segura de que ellos se den cuenta, porque muchos de los chicos y chicas de su edad  reciben el mismo tipo de premios hagan lo que hagan. 

Todo esto de tener hijos no es nada fácil. Decidir que es lo correcto no es nada fácil. A veces pienso que debería comprarle a P. un iphone. Es trabajadora y responsable, no es contestona ni problemática. y ella quiere uno desde el principio de los tiempos, pero luego pienso que es una locura que una niña de casi diecisiete años tenga un móvil de seiscientos euros entre las manos. No sé. Quizá me estoy equivocando.

Colores

Quizá sea extraño, pero el cuadro que más me gusta de Kandinsky no es abstracto. Lo miro y algo  se activa en mi interior, la tecla que hace vibrar mi alma. El color. No sé cómo será en directo, si  el azul será ese azul o si el amarillo. Hay personas que no entienden que llores delante de un cuadro. Probablemente yo llore si algún día lo veo. Las lágrimas, muchas veces, son la única forma que se tiene de expresar lo que se siente.

Cementerio y casa parroquial en Kochel.

Balance

Through the mud and the beer, and the blood
and the cheers, I've seen champions come and go

Bruce Springsteen (Wrecking ball)

A las doce y poco de la noche recibo un mensaje de una alumna. Me felicita y me dice esas cosas que a veces nos dicen los alumnos y que son las que hacen que todo merezca la pena. Hoy cumplo 50 años y el balance de este medio siglo es positivo. Ojalá otros 50 de la misma manera. Con sus subidas y bajadas y todo lo que las rodea.
Hoy, por ejemplo, hemos ido de excursión de fin de curso y la salida ha estado llena de abrazos, felicitaciones y besos, de muestras de cariño. No sé qué tipo de imagen doy por aquí, pero en mi trabajo soy un poco payasete y un mucho sonriente. Me gusta pasármelo bien en clase, me cuesta enfadarme, soy muy entusiasta y procuro sonreír mucho. No siempre puedo, claro. Nuestro trabajo no es nada fácil y este curso me está pasando factura, pero merece la pena. Además están mis compañeros.  Algunos de ellos me parecen absolutamente maravillosos y la vida siempre es mejor cuando estás rodeada de gente que hace que merezca la pena. No solo mis compañeros y gran parte de mis alumnos. Mi familia. Mis amigos. Gente que he tenido la suerte de conocer en el camino.  Personas que me ayudan a crecer todos los días. A ver las cosas de otro modo. A valorar y querer.  Os dejo. Me voy a tomar unas cervezas. 


Margaritas de colores :)

Querencias

For wanting things that can only be found
in the darkness on the edge of town

Bruce Springsteen



Edge of town. Egon Schiele.


Si hoy tuviera que elegir, me quedaría con Schiele
(y contigo)

Mayo en libros

De Drácula  tenía una imagen romántica, supongo que por la película,  con ese Gary Oldman cruzando océanos de tiempo para volver a encontrar a Mina. Pero no. Drácula no es romántico, ni una gota.  No en la novela,  desde luego, en la que siempre está presente pero sin estarlo. Una historia de terror de las buenas contada por medio de cartas y anotaciones en diarios. 



Drácula, sin embargo, no ha sido el único monstruo de este mes. En La Tempestad está Caliban, el hijo de Sycorax, la bruja que habitaba en la isla a la que llegaron Próspero y Miranda. No es la primera vez que leo esta obra de Shakespeare, pero como La semilla de la bruja de Atwood está basada en ella, había que releerla para refrescar la memoria. Hay algo que siempre me lleva a La Tempestad, un fino hilo de araña que nos une. Algo que me hace volver una y otra vez. Un mundo feliz, Peter Greenaway (de repente me apetece un poco de  Michael Nyman o de Wim Mertens), yo de contramaestre, mi hija en un escenario.  No es una mala adaptación la de Margaret Atwood. Me costó entrar, pero luego todo encaja y es una novela que creo que merece la pena. 



De Hipotermia ya he escrito un poco más abajo. Erlendur es un inspector que me gusta mucho por su forma de ser, pero creo que no puede superar al detective Charlie Parker, de quien estoy totalmente enamorada. Cuervos no es el mejor libro que he leído de la serie , de hecho me ha aburrido un poco a ratos, pero no importa porque le soy fiel a Parker y creo que es importante leerse todas las novelas  en orden para poder entender y conocer mejor. Y yo siempre quiero conocer mejor.




Días grises

Y al andar descubrió la maravilla
del sonido de sus propios pasos
en la gravilla

Radio Futura



Me gusta mucho pasear cuando el cielo está completamente gris. En los días grises parece que el tiempo se detiene, que todo va más lento. A veces me gusta escuchar mi paseo. Ya sabéis: los pájaros, las ranas, el viento en las hojas de los árboles,  la gravilla. Otras, prefiero la música. Todo depende de mi estado de ánimo. Ayer tocó música. Una mezcla de canciones melancólicas con otras de esas que  en cada acorde te llenan de vida. Camino despacio, nunca suelo tener prisa. Lo importante es disfrutar del recorrido. Dejar que mis pensamientos fluyan y floten en el aire. A veces, todo el conjunto, la brisa en la cara, la sensación de calma, mis manos tocando la hierba, la soledad, el cielo gris, todos los elementos que dan forma a mi paseo hacen que  me reconcilie conmigo misma y me da igual estar triste o alegre, me da igual el trabajo, el cansancio, el vacío, las dudas, la sensación de no llegar, de meter la pata  permanentemente, todo pasa a un segundo plano porque en esos momentos la vida  me gusta tanto que creo que podría explotar por dentro.