Colores

Quizá sea extraño, pero el cuadro que más me gusta de Kandinsky no es abstracto. Lo miro y algo  se activa en mi interior, la tecla que hace vibrar mi alma. El color. No sé cómo será en directo, si  el azul será ese azul o si el amarillo. Hay personas que no entienden que llores delante de un cuadro. Probablemente yo llore si algún día lo veo. Las lágrimas, muchas veces, son la única forma que se tiene de expresar lo que se siente.

Cementerio y casa parroquial en Kochel.

Balance

Through the mud and the beer, and the blood
and the cheers, I've seen champions come and go

Bruce Springsteen (Wrecking ball)

A las doce y poco de la noche recibo un mensaje de una alumna. Me felicita y me dice esas cosas que a veces nos dicen los alumnos y que son las que hacen que todo merezca la pena. Hoy cumplo 50 años y el balance de este medio siglo es positivo. Ojalá otros 50 de la misma manera. Con sus subidas y bajadas y todo lo que las rodea.
Hoy, por ejemplo, hemos ido de excursión de fin de curso y la salida ha estado llena de abrazos, felicitaciones y besos, de muestras de cariño. No sé qué tipo de imagen doy por aquí, pero en mi trabajo soy un poco payasete y un mucho sonriente. Me gusta pasármelo bien en clase, me cuesta enfadarme, soy muy entusiasta y procuro sonreír mucho. No siempre puedo, claro. Nuestro trabajo no es nada fácil y este curso me está pasando factura, pero merece la pena. Además están mis compañeros.  Algunos de ellos me parecen absolutamente maravillosos y la vida siempre es mejor cuando estás rodeada de gente que hace que merezca la pena. No solo mis compañeros y gran parte de mis alumnos. Mi familia. Mis amigos. Gente que he tenido la suerte de conocer en el camino.  Personas que me ayudan a crecer todos los días. A ver las cosas de otro modo. A valorar y querer.  Os dejo. Me voy a tomar unas cervezas. 


Margaritas de colores :)

Querencias

For wanting things that can only be found
in the darkness on the edge of town

Bruce Springsteen



Edge of town. Egon Schiele.


Si hoy tuviera que elegir, me quedaría con Schiele
(y contigo)

Mayo en libros

De Drácula  tenía una imagen romántica, supongo que por la película,  con ese Gary Oldman cruzando océanos de tiempo para volver a encontrar a Mina. Pero no. Drácula no es romántico, ni una gota.  No en la novela,  desde luego, en la que siempre está presente pero sin estarlo. Una historia de terror de las buenas contada por medio de cartas y anotaciones en diarios. 



Drácula, sin embargo, no ha sido el único monstruo de este mes. En La Tempestad está Caliban, el hijo de Sycorax, la bruja que habitaba en la isla a la que llegaron Próspero y Miranda. No es la primera vez que leo esta obra de Shakespeare, pero como La semilla de la bruja de Atwood está basada en ella, había que releerla para refrescar la memoria. Hay algo que siempre me lleva a La Tempestad, un fino hilo de araña que nos une. Algo que me hace volver una y otra vez. Un mundo feliz, Peter Greenaway (de repente me apetece un poco de  Michael Nyman o de Wim Mertens), yo de contramaestre, mi hija en un escenario.  No es una mala adaptación la de Margaret Atwood. Me costó entrar, pero luego todo encaja y es una novela que creo que merece la pena. 



De Hipotermia ya he escrito un poco más abajo. Erlendur es un inspector que me gusta mucho por su forma de ser, pero creo que no puede superar al detective Charlie Parker, de quien estoy totalmente enamorada. Cuervos no es el mejor libro que he leído de la serie , de hecho me ha aburrido un poco a ratos, pero no importa porque le soy fiel a Parker y creo que es importante leerse todas las novelas  en orden para poder entender y conocer mejor. Y yo siempre quiero conocer mejor.




Días grises

Y al andar descubrió la maravilla
del sonido de sus propios pasos
en la gravilla

Radio Futura



Me gusta mucho pasear cuando el cielo está completamente gris. En los días grises parece que el tiempo se detiene, que todo va más lento. A veces me gusta escuchar mi paseo. Ya sabéis: los pájaros, las ranas, el viento en las hojas de los árboles,  la gravilla. Otras, prefiero la música. Todo depende de mi estado de ánimo. Ayer tocó música. Una mezcla de canciones melancólicas con otras de esas que  en cada acorde te llenan de vida. Camino despacio, nunca suelo tener prisa. Lo importante es disfrutar del recorrido. Dejar que mis pensamientos fluyan y floten en el aire. A veces, todo el conjunto, la brisa en la cara, la sensación de calma, mis manos tocando la hierba, la soledad, el cielo gris, todos los elementos que dan forma a mi paseo hacen que  me reconcilie conmigo misma y me da igual estar triste o alegre, me da igual el trabajo, el cansancio, el vacío, las dudas, la sensación de no llegar, de meter la pata  permanentemente, todo pasa a un segundo plano porque en esos momentos la vida  me gusta tanto que creo que podría explotar por dentro. 


Agujeros

El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. 

La insoportable levedad del ser. Milan Kundera.

There's a hole 
in my life
The Police

Hay días que noto el vacío. Siempre está ahí, enredado entre las sábanas, metido en los cajones, sobrevolando mi espacio aéreo, pero no siempre soy capaz de sentirlo. Sin embargo, hay momentos  que se hace tan presente que me envuelve completamente, se desliza por mi cuerpo, me engulle y convierte toda mi energía en tristeza, o en algo peor quizá, algo así como un mar de indiferencia.  Creo que no hay nada que pueda llenar ese vacío, que pase lo que pase siempre estará ahí, pero, en realidad, no lo sé con certeza, no tengo nada para comprobarlo, solo la impresión de que, por mucho que me esfuerce, esa sensación de vacío nunca va a desaparecer porque está en mi naturaleza.

El eco del vacío. Dalí.

Como ahora pienso

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo 

Es curioso esto de Internet. Escribo esta entrada y quizá hoy, o mañana o dentro de unos días me leas desde el otro lado de la pantalla. No sé si lo harás desde un móvil, desde la tablet o desde un ordenador. Puede que eches un vistazo desde el trabajo, desde casa o mientras esperas en la consulta de un dentista. Te imagino frunciendo el ceño porque algo no te gusta, o sonriendo por todo lo contrario. Tal vez  indiferente, pasando el tiempo sin más. Me dedicas unos segundos, unos minutos,  y luego vuelves a lo tuyo, a tus libros o a la tele, a tu familia y  a tus amigos, a tu gato, a tu pareja, a los bares o a los paseos, a tu música, a tus dibujos,  a lo que sea que haya a tu alrededor. Vivimos en mundos distintos, pero durante un instante estas letras nos acercan y formamos parte de lo mismo, algo que quizá no habría sido posible si no existiera Internet. A veces todo es tan extraño. No sé.  Igual en este momento estás ahí, al otro lado leyéndome mientras yo, en el mismo instante, estoy escribiendo estas palabras para ti.  

Jacinta Gil Roncalés. Relaciones

Hipotermia

Cuando termino una novela de Arnaldur Indridason de las que cuenta con el inspector Erlendur como protagonista siempre me queda una sensación extraña de tristeza, frío y gris. No  es una sensación desagradable, todo lo contrario, es una tristeza dulce, como el inspector Erlendur, que me provoca una ternura infinita por su humor melancólico, su franqueza,  su obsesión con las desapariciones y la dificultad que tiene muchas veces para relacionarse con los demás. Es un hombre que me gusta mucho, a pesar de que  piense que no  tenemos demasiado en común.








Carpe Diem

Puede que mañana sea lunes, pero de momento, no.