11 abril 2014

Es que regreso del mundo

 Si hay días que vuelvo cansado,
sucio de tiempo,
sin para amor,
es que regreso del mundo,
no del bosque, no del sol.


La vida tiene una realidad de la que a veces no somos conscientes y cuando se te presenta de frente lo que transmite no es bueno. Todo lo contrario. 
Hoy he llamado a una madre de un alumno. El chaval tiene leucemia y ya estaba lo suficientemente bien como para plantearse volver al colegio. Con el pelo crecido y una sonrisa, no demasiado fácil de encontrar en la cara. El último día que le di clase ya no se encontraba bien. Al día siguiente le ingresaron porque todo ha vuelto a empezar. Su madre nos ha regalado a cada una de las profesoras un pañuelo y hoy yo le he llamado para darle las gracias. Y se ha puesto a llorar. Me pedía perdón mientras lloraba y yo pensaba en ella y en su hijo, único, 15 años únicos,  y me venía a la cabeza que ese lloro es lo único posible, tan natural que uno no debería sentirse incómodo por no poder evitarlo.

 Después me he ido a dar clases. En los más de cincuenta kilómetros de coche, la que no he parado de llorar he sido yo. Por la impotencia, por la tristeza, por la rabia, por la realidad. 


Será que a la más profunda alegría
me habrá seguido la rabia ese día,
la rabia simple del hombre silvestre,
la rabia bomba, la rabia de muerte,
la rabia imperio asesino de niños,
la rabia se me ha podrido el cariño,
la rabia madre por dios tengo frío,
la rabia es mío, eso es mío, sólo mío,
la rabia bebo pero no me mojo,
la rabia miedo a perder el manojo,
la rabia hijo zapato de tierra,
la rabia dame o te hago la guerra,
la rabia todo tiene su momento,
la rabia el grito se lo lleva el viento,
la rabia el oro sobre la conciencia,
la rabia —coño— paciencia, paciencia.

Silvio Rodríguez

22 marzo 2014

Wash away my fears

Me gusta la sensación de frescor después de la lluvia. Salgo a la calle  y todo está mojado, el viento es frío, lo aspiro hasta el centro de cada órgano de mi cuerpo y lo libero despacio, dejando que la sensación dure. Huele a renovación, sabe a nuevo, a limpio, a por estrenar. Son las seis de la tarde y apenas hay movimiento, nada de ruido. Me quedo mirando las margaritas de mi balcón.  De alguna manera el rastro de la lluvia  se lleva mis miedos y me da fuerzas para continuar.

21 marzo 2014

Let it be

Hoy, por casualidad y sin haberlo previsto, he escuchado tres veces la misma canción de los Beatles: Let it be. La vida debería ser fácil, pero no lo es y como no lo es, las personas deberíamos facilitarnos las cosas, pero no lo hacemos. Curioso.